{"id":23514,"date":"2025-04-18T07:51:08","date_gmt":"2025-04-18T05:51:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/?p=23514"},"modified":"2025-04-14T08:54:35","modified_gmt":"2025-04-14T06:54:35","slug":"los-sesos-de-einstein","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/?p=23514","title":{"rendered":"Los sesos de Einstein"},"content":{"rendered":"<p>Hoy, 18 de abril de 2025, hace 70 a\u00f1os que Albert Einstein muri\u00f3 de un aneurisma de aorta tras rechazar una desesperada operaci\u00f3n para prolongar su vida: \u00abQuiero irme ya. Es de mal gusto prolongar la vida artificialmente. He hecho mi parte. Es tiempo de irse y quiero hacerlo con elegancia\u00bb, fueron sus palabras seg\u00fan su secretaria, Helen Dukas. Coherentes con lo que hab\u00eda escrito a un conocido s\u00f3lo unos meses antes: \u00abCuando la edad te encorva, la muerte viene como una liberaci\u00f3n. Lo siento as\u00ed, profundamente, desde que me he hecho viejo y he llegado a considerar la muerte como una vieja deuda que finalmente hay que pagar, aunque instintivamente uno haga todo lo posible por posponer el pago\u00bb. Einstein muri\u00f3 pre\u00f1ado de sus obsesiones, pues la muerte le alcanz\u00f3 mientras hac\u00eda unos c\u00e1lculos para su en\u00e9sima teor\u00eda del campo unificado.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-23519 alignleft\" src=\"http:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/eyv-300x223.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"223\" srcset=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/eyv-300x223.jpg 300w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/eyv.jpg 445w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Einstein hab\u00eda dejado escrito que su cuerpo fuera incinerado: \u00abQuiero que me incineren para que la gente no venga a rezar sobre mis huesos\u00bb; as\u00ed se hizo la tarde del 18 de abril de 1955, apenas quince horas despu\u00e9s de morir, y en una discreta ceremonia a la que asistieron una docena de allegados. \u00abDesembarazaos de mis cenizas, con sencillez y sin ceremonias\u00bb, hab\u00eda ordenado tambi\u00e9n \u2013seg\u00fan Peter Michelmore, uno de sus bi\u00f3grafos\u2013. Otto Nathan, amigo de Einstein, profesor de econom\u00eda y uno de sus albaceas testamentarios, se encarg\u00f3 de ello: \u00abNathan subi\u00f3 a su autom\u00f3vil y trasladose a la orilla de un r\u00edo cercano, dentro del cual dej\u00f3 caer las cenizas \u2013cont\u00f3 Michelmore\u2013. Un ruido, unas pocas burbujas&#8230; y Einstein desapareci\u00f3\u00bb&#8230; aunque no del todo.<\/p>\n<p>El caso fue que Thomas Harvey, pat\u00f3logo del Hospital de Princeton, hab\u00eda realizado antes una autopsia rutinaria de los restos de Einstein, en la que estuvo acompa\u00f1ado por Henry Abrams, oftalm\u00f3logo de Einstein. La curiosidad cient\u00edfica de ambos pudo m\u00e1s que los deseos de discreci\u00f3n del padre de la relatividad. Abrams le sac\u00f3 los ojos a su antiguo paciente, los guard\u00f3 en formol y los deposit\u00f3 despu\u00e9s en la caja de seguridad de un banco de Nueva Jersey. Harvey consigui\u00f3 un trofeo mayor: aserr\u00f3 el cr\u00e1neo de Einstein y se hizo con el cerebro \u2013consciente o inconscientemente, Harvey imit\u00f3 al crane\u00f3metra alem\u00e1n del siglo XIX Rudolf Walter, que reuni\u00f3 una gran colecci\u00f3n de cerebros de entre los profesores de la Universidad de Gotinga, entre ellos el de Carl Friedrich Gauss, considerado el mejor matem\u00e1tico de la historia\u2013.<\/p>\n<p>Lo que despu\u00e9s sucedi\u00f3 es comparable al mejor de los guiones que escribiera Rafael Azcona \u2013de hecho, ha dado lugar a dos libros sorprendentes: <em>Viajando con m\u00edster Albert<\/em> de Michael Paterniti (2000) y <em>Possessing genius<\/em> de Carolyn Abraham (2001)\u2013.<\/p>\n<p>Harvey no pudo mantener en secreto durante mucho tiempo su haza\u00f1a. Al d\u00eda siguiente, cuando un maestro de una escuela de Princeton pregunt\u00f3 en clase cual hab\u00eda sido la gran noticia del d\u00eda, le respondieron que la muerte de Einstein. En esa clase estaba un hijo de Harvey, que deseoso de compartir con sus compa\u00f1eros lo que la noche anterior debi\u00f3 de escuchar en casa dijo: \u00abMi padre tiene su cerebro\u00bb. Y sigui\u00f3 conserv\u00e1ndolo, porque ante la reacci\u00f3n horrorizada de la familia, Harvey los logr\u00f3 convencer de que aquel cerebro podr\u00eda rendir servicios colosales a la ciencia, cosa que sin duda Einstein, asegur\u00f3 el pat\u00f3logo, habr\u00eda apreciado.<\/p>\n<figure id=\"attachment_23517\" aria-describedby=\"caption-attachment-23517\" style=\"width: 362px\" class=\"wp-caption alignright\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-23517 \" src=\"http:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Einsteinsesos-300x164.jpg\" alt=\"\" width=\"362\" height=\"198\" srcset=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Einsteinsesos-300x164.jpg 300w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Einsteinsesos.jpg 304w\" sizes=\"(max-width: 362px) 100vw, 362px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23517\" class=\"wp-caption-text\">El pat\u00f3logo Thomas Harvey con una muestra de los sesos de Einstein<\/figcaption><\/figure>\n<p>Animado por su \u00e9xito, Harvey troce\u00f3 el cerebro, una parte en fin\u00edsimas rodajas, otra en tacos, embalsam\u00f3 los trozos y los guard\u00f3 en dos tarros de conserva \u2013se pueden encontrar en internet fotos donde un ya provecto Harvey posa con los botes y su ilustre contenido\u2013. Harvey tuvo una vida ajetreada. Era de religi\u00f3n cu\u00e1quera, se cas\u00f3 varias veces, y adem\u00e1s de en Princeton residi\u00f3 tambi\u00e9n en Missouri y Kansas. Y en cada una de sus mudanzas, los tarros con los sesos de Einstein encontraron amoroso acomodo en el maletero del coche de Harvey.<\/p>\n<p>De tanto en tanto, Harvey acced\u00eda a enviar alguna muestra a las muchas instituciones que le solicitaban un pedazo del cerebro de Einstein, aunque no se sabe muy bien qu\u00e9 criterios lo llevaron a aceptar unas peticiones y rechazar otras. Todo lo cual contribuy\u00f3 a que finalmente, y en contra de lo que Harvey hab\u00eda asegurado, los sesos momificados de Einstein no hayan aportado nada a la ciencia, si es que algo ten\u00edan que aportar.<\/p>\n<p>Ni siquiera la nieta de Einstein, Evelyn, pudo servirse de los restos de su abuelo para esclarecer el misterio de su paternidad. Era hija adoptada de Hans Albert, el hijo mayor de Einstein, y su primera mujer, y hab\u00eda nacido poco despu\u00e9s de morir la segunda esposa de Einstein. Evelyn acab\u00f3 sospechando que su verdadero padre era el mism\u00edsimo Albert Einstein, que la habr\u00eda tenido con alguna de sus amantes ocasionales y hab\u00eda arreglado la situaci\u00f3n convenciendo a su hijo Hans Albert para que adoptara a su hermanastra. Evelyn logr\u00f3 hacerse con un trozo de los sesos de Einstein, por ver si un an\u00e1lisis de ADN pudiera revelarle el secreto de su ascendencia. No tuvo \u00e9xito, porque el m\u00e9todo que Harvey emple\u00f3 para embalsamar el cerebro hac\u00eda imposible extraer de \u00e9l una muestra de ADN.<\/p>\n<p>Antes de morir, Harvey envi\u00f3 lo pedazos que le quedaban del cerebro de Einstein al mismo hospital de Princeton donde los hab\u00eda extra\u00eddo, siendo posteriormente legados al Museo Nacional de Salud y Medicina de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>Sin llegar a las dimensiones de la Iglesia cat\u00f3lica con las reliquias de cristos, santos y m\u00e1rtires, los huesos de Descartes, el dedo de Galileo, o los sesos de Gauss y Einstein, son una buena muestra de que en los aleda\u00f1os de la ciencia tampoco han faltado los amantes de atesorar casquer\u00eda de personajes c\u00e9lebres, por as\u00ed decir.<\/p>\n<p>Referencias<\/p>\n<p>Antonio J. Dur\u00e1n, <em>El universo sobre nosotros,<\/em> Cr\u00edtica, Barcelona, 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, 18 de abril de 2025, hace 70 a\u00f1os que Albert Einstein muri\u00f3 de un aneurisma de aorta tras rechazar una desesperada operaci\u00f3n para prolongar su vida: \u00abQuiero irme ya. Es de mal gusto prolongar la vida artificialmente. He hecho mi parte. Es tiempo de irse y quiero hacerlo con elegancia\u00bb, fueron sus palabras seg\u00fan [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":23521,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","theme-transparent-header-meta":"default","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[2798],"tags":[],"ppma_author":[2815],"class_list":["post-23514","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad-cientifica"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/einstein.jpg","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/einstein.jpg",736,600,false],"thumbnail":["https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/einstein-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/einstein-300x245.jpg",300,245,true],"medium_large":["https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/einstein.jpg",736,600,false],"large":["https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/einstein.jpg",736,600,false],"1536x1536":["https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/einstein.jpg",736,600,false],"2048x2048":["https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/einstein.jpg",736,600,false],"bdpp-medium":["https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/einstein-640x480.jpg",640,480,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Antonio J. Dur\u00e1n","author_link":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/?author=6"},"uagb_comment_info":1,"uagb_excerpt":"Hoy, 18 de abril de 2025, hace 70 a\u00f1os que Albert Einstein muri\u00f3 de un aneurisma de aorta tras rechazar una desesperada operaci\u00f3n para prolongar su vida: \u00abQuiero irme ya. Es de mal gusto prolongar la vida artificialmente. He hecho mi parte. Es tiempo de irse y quiero hacerlo con elegancia\u00bb, fueron sus palabras seg\u00fan&hellip;","jetpack_sharing_enabled":true,"authors":[{"term_id":2815,"user_id":6,"is_guest":0,"slug":"duran","display_name":"Antonio J. Dur\u00e1n","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/d27bf41310dc6d54824526a40eb3675e1a357683d647e2152a75c1c31e36ce79?s=96&d=mm&r=g","author_category":"","first_name":"Antonio J.","last_name":"Dur\u00e1n","user_url":"","job_title":"","description":""}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/23514","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=23514"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/23514\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":23524,"href":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/23514\/revisions\/23524"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/23521"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=23514"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=23514"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=23514"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=23514"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}