{"id":23853,"date":"2025-06-19T07:16:25","date_gmt":"2025-06-19T05:16:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/?p=23853"},"modified":"2025-09-10T19:53:35","modified_gmt":"2025-09-10T17:53:35","slug":"micro-y-nanoplasticos-mnp-the-phantom-menace-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/?p=23853","title":{"rendered":"Micro- y Nanopl\u00e1sticos (MNP): The Phantom Menace"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"23853\" class=\"elementor elementor-23853\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-867015d e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"867015d\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-5950175 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"5950175\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/microplastics-2-2.jpg\" title=\"\" alt=\"\" loading=\"lazy\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b27707e e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"b27707e\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-054c9b3 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"054c9b3\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>El cliente habitual de una conocida cadena espa\u00f1ola de supermercados de barrio habr\u00e1 podido observar desde hace unos meses un inusitado incremento de la secci\u00f3n de pescado fresco envasado en porciones, frente a una reducci\u00f3n de la secci\u00f3n de pescader\u00eda tradicional. Las razones son de una simpleza demoledora: (1) el coste del envase de pl\u00e1stico es marginal comparado con el del empleado, por unidad de masa de pescado vendido, (2) aumenta la masa de producto vendida por unidad de tiempo, y (3) aumenta el tiempo de conservaci\u00f3n en el estante del supermercado, manteni\u00e9ndose el valor del producto durante m\u00e1s tiempo. Adem\u00e1s, esta tendencia actual no afecta s\u00f3lo al pescado: en el caso de la carne, esa misma cadena de supermercados ha eliminado por completo el despachado tradicional de despiece y corte a demanda, en favor del envasado.<\/p><p>El envasado se realiza al 100% en pl\u00e1stico de un solo uso, generalmente polietileno (PE) y en menor proporci\u00f3n polipropileno (PP). La tendencia actual del envasado de alimentos en pl\u00e1stico de un solo uso empez\u00f3 hace muchas d\u00e9cadas en torno a productos de consistencia homog\u00e9nea como l\u00edquidos, harinas, o granos, de manera que en la actualidad las tiendas que suministran esos productos a demanda, sin envase, son un exotismo. El posible beneficio sanitario para el cliente asociado a la potencial barrera que el envase de pl\u00e1stico crea frente a los microorganismos (algo que consigue a\u00fan mejor el envase met\u00e1lico y de vidrio) es despreciable frente al beneficio econ\u00f3mico que reporta al vendedor.<\/p><p>Pero no perdamos de vista otro material de uso masivo que tambi\u00e9n est\u00e1 en contacto directo con nuestro cuerpo y en constante movimiento relativo con la piel: los tejidos de fibra sint\u00e9tica (poli\u00e9ster -PET-, y nylon -PA, N6, N66). Adem\u00e1s, la propia conformaci\u00f3n de este material lo reduce a unas dimensiones mucho m\u00e1s cercanas a las micro- y nanom\u00e9tricas. Cada vez que ponemos la lavadora, estamos liberando al medio ambiente decenas de miligramos de poli\u00e9ster, poliamida y otros pol\u00edmeros sint\u00e9ticos provenientes de los tejidos en forma de part\u00edculas de tama\u00f1os inferiores a las 100 micras.<\/p><p>Otros dos pol\u00edmeros usados masivamente en construcci\u00f3n e industria mec\u00e1nica y el\u00e9ctrica diversa son el poliestireno (PS) y el cloruro de polivinilo (PVC). Y no menos sustancial, por su volumen de uso, est\u00e1n los neum\u00e1ticos, cuyo material base, el butadieno o estireno-butadieno (SBR), es un pol\u00edmero elast\u00f3mero especialmente resistente a la degradaci\u00f3n natural. Cada veh\u00edculo libera una media entre 0.1 y 0.2 gramos por km recorrido: entre el 10 y el 20% de la masa del neum\u00e1tico es liberada en forma de MNPs a lo largo de su vida \u00fatil. Otros pl\u00e1sticos de uso masivo, aunque producidos en mucha menor proporci\u00f3n, son tambi\u00e9n el policarbonato (PC), el metacrilato (PMMA), y el acrilo-nitrilo estireno-butadieno (ABS), muy usado en carcasas de peque\u00f1os y medianos objetos mec\u00e1nicos, el\u00e9ctricos y electr\u00f3nicos de uso cotidiano.<\/p><p>Los pl\u00e1sticos han sido uno m\u00e1s de los sorprendentes desarrollos de nuestra especie, gracias a la disponibilidad de una fuente de carbono singular que tambi\u00e9n ha permitido el explosivo desarrollo de la industria, la movilidad, y nuestro nivel de vida: los combustibles f\u00f3siles. Nuestro planeta, y la biosfera en particular, jam\u00e1s hab\u00edan estado expuestos a estos materiales polim\u00e9ricos hasta nuestra llegada. Sus extraordinarias propiedades mec\u00e1nicas, qu\u00edmicas e incluso el\u00e9ctricas han sido las razones de su \u00e9xito.<\/p><p>En la Figura 1 se puede observar la evoluci\u00f3n de la producci\u00f3n mundial de los pol\u00edmeros de uso masivo m\u00e1s com\u00fan, y que hemos enumerado previamente: PE y PP (envases, bolsas, botellas, objetos m\u00faltiples \u2026), PET y PA (fibras sint\u00e9ticas, usos n\u00e1uticos, pesca\u2026), PS y PVC (construcci\u00f3n, ingenier\u00eda civil, industria\u2026), SBR (neum\u00e1ticos), y otros (ABS, PC, PMMA, PTFE y derivados, as\u00ed como pol\u00edmeros de muy alta resistencia como PEEK, poliimida -PI, a\u00fan m\u00e1s resistente y estable que la PA-, Kevlar, etc\u2026).<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0332d19 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"0332d19\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-afcf817 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"afcf817\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"595\" src=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Chart-total-plastics-2025-1024x595.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-23839\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Chart-total-plastics-2025-1024x595.jpg 1024w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Chart-total-plastics-2025-300x174.jpg 300w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Chart-total-plastics-2025-768x446.jpg 768w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Chart-total-plastics-2025.jpg 1239w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-61ef396 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"61ef396\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-48d6c90 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"48d6c90\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Figura 1. Producci\u00f3n mundial de pl\u00e1sticos: anual y acumulada total (1940-2024). Fuentes diversas.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-02bdf85 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"02bdf85\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7556bc7 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7556bc7\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Las caracter\u00edsticas especiales de estos materiales justifican analizar la <em>masa total<\/em> de pol\u00edmeros producidos desde el inicio de su desarrollo. En efecto, su baj\u00edsima degradabilidad y resistencia los hacen particularmente resilientes en el medio ambiente, con tiempos de degradaci\u00f3n que oscilan entre varias d\u00e9cadas y muchos miles (posiblemente millones) de a\u00f1os. Si algunos presentan una degradabilidad (o biodegradabilidad) m\u00e1s acusada es porque han sido dise\u00f1ados as\u00ed, expresamente, pero no es la caracter\u00edstica de los usados masivamente, al menos hasta hoy. Por tanto, es fundamental conocer la masa total de ellos que est\u00e1n presentes en la actualidad en nuestro entorno: aproximadamente, unos 12,000 millones de toneladas (GTon) seg\u00fan la contabilidad m\u00e1s o menos auditada de los principales organismos comerciales internacionales, pero podr\u00edan ser varios miles de millones m\u00e1s.<\/p><p>Los mecanismos fundamentales de difusi\u00f3n y percolaci\u00f3n de los pl\u00e1sticos en el medio ambiente los protagonizan sus fragmentos m\u00e1s peque\u00f1os, producidos por procesos mec\u00e1nicos de degradaci\u00f3n (fragmentaci\u00f3n). Esta fragmentaci\u00f3n da lugar a los <strong><u>micro- y nanopl\u00e1sticos (MNP)<\/u><\/strong>, part\u00edculas de composici\u00f3n org\u00e1nica y densidad relativamente baja, dif\u00edcilmente degradables salvo por acci\u00f3n mec\u00e1nica, y de presencia generalizada en los oc\u00e9anos, la superficie terrestre y en la atm\u00f3sfera en forma de aerosoles.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-31192c8 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"31192c8\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4b095a1 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"4b095a1\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"885\" height=\"454\" src=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Chart-total-MNP-2025.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-23840\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Chart-total-MNP-2025.jpg 885w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Chart-total-MNP-2025-300x154.jpg 300w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Chart-total-MNP-2025-768x394.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 885px) 100vw, 885px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7a6eb14 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"7a6eb14\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f51ad1a elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f51ad1a\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Figura 2: Masa total de pl\u00e1sticos dispersa en forma de MNP (MTons). Estimaciones basadas en datos de desechado de pl\u00e1sticos en el medio ambiente y modelos de degradabilidad mec\u00e1nica.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0c2de30 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"0c2de30\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6b1a2d2 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"6b1a2d2\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>En la Figura 2 se puede apreciar la masa estimada de pol\u00edmeros sint\u00e9ticos dispersos en el medio ambiente actualmente en forma de MNP, que se estima en 4 GTon (4\u00b710<sup>12 <\/sup>kg). Consideremos la superficie del planeta, unos 5.1 \u00b7 10<sup>14<\/sup>\u00a0m<sup>2<\/sup>, y asignemos un <em>espesor<\/em> medio de 2 m a la profundidad de la capa de agua, y 1 m a la de tierra de mayor concentraci\u00f3n de MNP (recordemos la baja densidad de los pl\u00e1sticos), incluyendo una altura equivalente de unos 2000 m para la masa atmosf\u00e9rica con mayor carga de aerosoles por procesos de transferencia desde la superficie del oc\u00e9ano y de la tierra (vientos). Dada la densidad media del agua (unos 1000 kg\/m<sup>3<\/sup>), de la tierra (unos 1600 kg\/m<sup>3<\/sup> teniendo en cuenta la presencia de aire, agua y material org\u00e1nico) y del aire (algo menos de 1 kg\/m<sup>3<\/sup> en media, en esos 2000 m) podemos comprobar que el medio ambiente natural de la biosfera y troposfera (sea tierra, agua o aire) podr\u00eda contener<strong><u> 1.4 ppm de pl\u00e1stico<\/u><\/strong> (en masa) suponiendo una distribuci\u00f3n uniforme de la concentraci\u00f3n por unidad de masa. Naturalmente, esta concentraci\u00f3n aumenta sustancialmente en \u00e1reas urbanas o zonas de mayor densidad de poblaci\u00f3n que hace uso de los pl\u00e1sticos.<\/p>\n<p>Los MNP son actualmente objeto de una especial atenci\u00f3n, no tanto por el impacto <em>est\u00e9tico<\/em> de su presencia ubicua en toda la superficie del planeta, sino por los perjuicios para la salud humana y medioambiental que el uso masivo del pl\u00e1stico y sus derivados (plastificantes, catalizadores, reactivos\u2026) est\u00e1 causando, como lo atestiguan los estudios y efectos (e.g. el largo <em>affair<\/em> de Dupont en Virginia, USA, con el C8 o PFOA) que est\u00e1n saliendo a la luz desde hace d\u00e9cadas. Por ejemplo, se sabe que el contacto directo de la materia alimentaria con el pl\u00e1stico, especialmente cuando ambos son sometidos a procesos t\u00e9rmicos (por ejemplo, en el microondas), produce transferencia de material y productos t\u00f3xicos. Desgraciadamente para los organismos vivos, constituidos por materiales moleculares muy complejos obtenidos por procesos a presi\u00f3n y temperatura ambiente, los efectos de toxicidad se deben su relativa fragilidad molecular estructural frente a los pol\u00edmeros, obtenidos generalmente a altas temperaturas y presiones o bajo condiciones de reactividad potenciada.<\/p>\n<p>Los MNP combinan las caracter\u00edsticas de potencial toxicidad de estos materiales con su tama\u00f1o: su composici\u00f3n qu\u00edmica, aunque simple en comparaci\u00f3n con los compuestos org\u00e1nicos naturales, es tambi\u00e9n de base carb\u00f3nica y se combina f\u00e1cilmente con estos \u00faltimos. Est\u00e1 ya bien establecido que estos pol\u00edmeros tienden a rodearse (\u201ccoronarse\u201d) r\u00e1pidamente de una capa de mol\u00e9culas org\u00e1nicas (l\u00edpidos y prote\u00ednas) que les permiten atravesar no s\u00f3lo la barrera intestinal, sino adem\u00e1s el endotelio capilar y difundirse de manera uniforme en el par\u00e9nquima celular de los \u00f3rganos vitales (Nihart et al. 2025, Nature Medicine, <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41591-024-03453-1\">https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41591-024-03453-1<\/a>). Como consecuencia, se produce un elevado efecto de <strong><u>bioacumulaci\u00f3n<\/u><\/strong> que ha sido ya cuantificado experimentalmente en modelos animales (Habumugisha et al. 2023, Sci. Tot. Environ. 893, 164840): en s\u00f3lo 30 d\u00edas, se comprob\u00f3 un aumento de la concentraci\u00f3n de part\u00edculas de pl\u00e1stico en \u00f3rganos vitales (h\u00edgado, musculo, cerebro) del pez <em>cebra<\/em> entre 10 y 30 veces la concentraci\u00f3n controlada de pl\u00e1stico en el agua.<\/p>\n<p>Los modelos de difusi\u00f3n en tejidos biol\u00f3gicos que facilitan estos experimentos concuerdan muy razonablemente con la bioacumulaci\u00f3n observada en los propios seres humanos (Nihart et al 2025) a lo largo de casi una d\u00e9cada (2016-2024), a partir de una concentraci\u00f3n medioambiental t\u00edpica de 1.4 ppm. En efecto, se observa que, en \u00f3rganos con elevada concentraci\u00f3n de l\u00edpidos como el cerebro, a pesar de la barrera natural hematoencef\u00e1lica, la concentraci\u00f3n media supera las 3,000 ppm, una cantidad de pl\u00e1stico que dif\u00edcilmente pod\u00edamos imaginar: equivale a 4.5 gramos de pl\u00e1stico dispersos en nuestro cerebro (el peso de una bolsa o una cuchara de pl\u00e1stico). M\u00e1s a\u00fan, en condiciones patol\u00f3gicas inflamatorias que afectan al cerebro, como el Alzheimer, las concentraciones pueden llegar las 50,000 ppm, \u00a1m\u00e1s de 70 gramos de pl\u00e1stico dentro del cerebro! Inevitablemente, las personas en las que se han encontrado esas concentraciones post-mortem presentaban cuadros de demencia, aunque las relaciones causa-efecto no est\u00e9n establecidas.<\/p>\n<p>Por otro lado, en relaci\u00f3n con la fiabilidad muy contrastada de los procedimientos de obtenci\u00f3n de los sorprendentes datos de bioacumulaci\u00f3n publicados, se han planteado recientemente algunas dudas asociadas a la posible contaminaci\u00f3n cruzada de los propios laboratorios, que podr\u00eda afectar a las muestras. Sin embargo, se constata que la proporci\u00f3n de pol\u00edmeros encontrada est\u00e1 bien correlacionada con los datos de composici\u00f3n de los MNP expuestos arriba y con la mayor o menor tendencia de unos y otros pol\u00edmeros a \u201ccoronarse\u201d de mol\u00e9culas biol\u00f3gicas que les permiten penetrar y permanecer en el par\u00e9nquima celular. Por ejemplo, el PE -muy estable y apolar- tiene una mayor tendencia a rodearse de l\u00edpidos (por fuerzas de van der Waals) que lo hacen m\u00e1s susceptible de permanecer en tejidos grasos como el cerebro. El PET y el PS, m\u00e1s polares que el PE, exhiben una menor presencia relativa.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a542378 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"a542378\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4421fb1 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"4421fb1\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"825\" src=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Correlation-MNP-brain-1024x825.jpg\" class=\"attachment-large size-large wp-image-23841\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Correlation-MNP-brain-1024x825.jpg 1024w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Correlation-MNP-brain-300x242.jpg 300w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Correlation-MNP-brain-768x619.jpg 768w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Correlation-MNP-brain.jpg 1119w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f807b46 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"f807b46\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a8584e3 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"a8584e3\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Figura 3: Correlaci\u00f3n entre presencia de MNP en el medio ambiente y la encontrada en el cerebro humano (post-mortem, Nihart et al. 2025).<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8d2e52f e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"8d2e52f\" data-element_type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-4906aa9 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"4906aa9\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Tanto la composici\u00f3n como la concentraci\u00f3n de los MNP encontrados en los diferentes \u00f3rganos analizados difieren como consecuencia del contenido lip\u00eddico y prote\u00ednico de \u00e9stos (Nihart et al. 2025). El \u00f3rgano que mayor acumulaci\u00f3n exhibe con gran diferencia es, precisamente, el cerebro, muy probablemente asociado a su elevado contenido lip\u00eddico y bajo volumen vascular relativo (Ga\u00f1\u00e1n-Calvo 2024, https:\/\/doi.org\/10.1101\/2024.10.01.24314502).<\/p><p>Es conveniente advertir que los niveles de toxicidad de los pl\u00e1sticos que ya tenemos instalados dentro de nuestros cuerpos a\u00fan no est\u00e1n establecidos. Adem\u00e1s, los modelos animales nos han demostrado que los niveles de concentraci\u00f3n de MNP pueden disminuir r\u00e1pidamente si la exposici\u00f3n a concentraciones medioambientales se reduce dr\u00e1sticamente (Habumugisha et al. 2023). Sin embargo, es necesaria una profunda reflexi\u00f3n y priorizaci\u00f3n sobre los mayores peligros que acechan al futuro de nuestra especie en este momento. Por encima de cualquier otra amenaza medioambiental, es prioritario identificar un fantasma que con toda seguridad est\u00e1 interfiriendo ya en el funcionamiento de la m\u00e1s vital, compleja, delicada y diferenciadora maquinaria bioqu\u00edmica de memoria, razonamiento y creatividad que la naturaleza ha desarrollado en nuestro planeta: el cerebro humano.<\/p><p>Como coda final, el ya conocido efecto Flynn inverso (disminuci\u00f3n del CI medio) que afecta globalmente a la poblaci\u00f3n humana desde hace unas d\u00e9cadas, as\u00ed como la disminuci\u00f3n observada de otras capacidades, podr\u00edan tener causas en la l\u00ednea aqu\u00ed indicada que deben investigarse en profundidad, con una posible soluci\u00f3n relativamente accesible a trav\u00e9s de la regulaci\u00f3n normativa oportuna.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cliente habitual de una conocida cadena espa\u00f1ola de supermercados de barrio habr\u00e1 podido observar desde hace unos meses un inusitado incremento de la secci\u00f3n de pescado fresco envasado en porciones, frente a una reducci\u00f3n de la secci\u00f3n de pescader\u00eda tradicional. 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