{"id":24590,"date":"2026-01-29T07:03:27","date_gmt":"2026-01-29T06:03:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/?p=24590"},"modified":"2026-01-17T13:36:43","modified_gmt":"2026-01-17T12:36:43","slug":"la-edad-de-la-tierra-ii-dataciones-termodinamicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/?p=24590","title":{"rendered":"La edad de la Tierra (II): dataciones termodin\u00e1micas"},"content":{"rendered":"<p>Vimos en la primera parte de esta entrada, que los primeros c\u00e1lculos de la edad de la Tierra \u2013propuestos en los siglos XVII y XVIII- tuvieron argumentos m\u00e1s teol\u00f3gicos que cient\u00edficos.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-24591 alignleft\" src=\"http:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/GLBuffon-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"151\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/GLBuffon-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/GLBuffon-768x1024.jpg 768w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/GLBuffon.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 151px) 100vw, 151px\" \/>Sin embargo, a lo largo del siglo XVIII se empezaron a usar cuestiones f\u00edsicas adem\u00e1s de b\u00edblicas para establecer la edad de la Tierra. Por las excavaciones mineras, se sab\u00eda entonces que la Tierra parece calentarse conforme uno se adentra en su interior, por lo que se supon\u00eda que pudo haber estado fundida en su formaci\u00f3n y se hab\u00eda enfriado lentamente a lo largo de los siglos. Con esa idea en mente, el conde de Buffon experiment\u00f3 la forma en que se enfriaban peque\u00f1as bolas de materiales terrosos y concluy\u00f3 que la Tierra ten\u00eda de 75.000 y 168.000 a\u00f1os.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\" wp-image-24592 alignright\" src=\"http:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Helmholtz-190x300.jpg\" alt=\"\" width=\"125\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Helmholtz-190x300.jpg 190w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Helmholtz-648x1024.jpg 648w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Helmholtz-768x1214.jpg 768w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Helmholtz.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 125px) 100vw, 125px\" \/>Conforme a lo largo del siglo XIX los estudios sobre el calor fueron avanzando hasta llegar a comprender que era una forma de energ\u00eda, el inter\u00e9s por la edad de la Tierra se traslad\u00f3 tambi\u00e9n al Sol, fuente natural de calor. No se sab\u00eda entonces qu\u00e9 produc\u00eda la ingente cantidad de calor que irradia el Sol, pero se sospechaba que no era la simple combusti\u00f3n porque eso implicar\u00eda que el Sol se consumir\u00eda en apenas unos pocos miles de a\u00f1os, insuficientes siquiera para dar cuenta de las estimaciones b\u00edblicas para la edad de la Tierra. Helmholtz razon\u00f3 que el calor pod\u00eda estar producido por contracci\u00f3n gravitatoria; la presi\u00f3n que los materiales internos del Sol sufr\u00edan por las capas m\u00e1s externas ser\u00eda tan grande que fundir\u00eda esos materiales produciendo enormes cantidades de calor durante periodos que se estimaron en varias decenas de millones de a\u00f1os.<\/p>\n<figure id=\"attachment_24593\" aria-describedby=\"caption-attachment-24593\" style=\"width: 125px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-24593 \" src=\"http:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/James_Hutton-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"125\" height=\"187\" srcset=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/James_Hutton-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/James_Hutton-682x1024.jpg 682w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/James_Hutton-768x1154.jpg 768w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/James_Hutton.jpg 960w\" sizes=\"(max-width: 125px) 100vw, 125px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24593\" class=\"wp-caption-text\">James Hutton<\/figcaption><\/figure>\n<p>El desarrollo de la geolog\u00eda producido a lo largo del siglo XIX empez\u00f3 a explicar que las formas del paisaje terrestre se deb\u00edan a procesos sucesivos de formaci\u00f3n de rocas y desgaste posterior por erosi\u00f3n, actuando en ambos procesos diversos agentes \u2013calor y presi\u00f3n en el primero, agua y viento en el segundo, entre otros\u2013 y de forma m\u00e1s o menos uniforme en el tiempo, y con o sin \u2013sobre esto no hab\u00eda consenso\u2013 episodios catastr\u00f3ficos. <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-24594 alignright\" src=\"http:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/lyell-charles-187x300.jpg\" alt=\"\" width=\"117\" height=\"187\" srcset=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/lyell-charles-187x300.jpg 187w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/lyell-charles.jpg 608w\" sizes=\"(max-width: 117px) 100vw, 117px\" \/>James Hutton (1726-1797) fue el pionero, aunque la obra que tuvo m\u00e1s influencia fueron los <em>Principios de geolog\u00eda<\/em> de Charles Lyell (1797-1875), un ejemplar de los cuales fue fiel compa\u00f1ero de Darwin en su viaje inici\u00e1tico a bordo del <em>Beagle. <\/em>Ahora bien, para que los agentes geol\u00f3gicos pudieran explicar las formaciones terrestres, se necesitaban enormes periodos de tiempo; este tiempo geol\u00f3gico \u2013o \u00abtiempo profundo\u00bb, como tambi\u00e9n se le conoc\u00eda\u2013 obligaba a la Tierra a tener no decenas sino cientos de millones de a\u00f1os, o incluso m\u00e1s. \u00a0<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, con la publicaci\u00f3n en 1859 de <em>El origen de las especies<\/em>, la evoluci\u00f3n por selecci\u00f3n natural a\u00f1adi\u00f3 un nuevo elemento cient\u00edfico que necesitaba de un tiempo profundo: para explicar la incre\u00edble variedad de especies que poblaban la Tierra, as\u00ed como de las otras que la hab\u00edan poblado y se hab\u00edan extinguido, el darwinismo necesitaba de enormes periodos de tiempo, dado que la evoluci\u00f3n actuaba en una forma extremadamente pausada. Darwin mismo hab\u00eda estimado para algunas formaciones geol\u00f3gicas edades de hasta 300 millones de a\u00f1os.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-24595 alignright\" src=\"http:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/darwin-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"185\" height=\"123\" srcset=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/darwin-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/darwin-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/darwin.jpg 780w\" sizes=\"(max-width: 185px) 100vw, 185px\" \/><\/p>\n<p>Las extensiones del tiempo geol\u00f3gico son realmente inconcebibles para la imaginaci\u00f3n humana, acostumbrada a medir el tiempo en horas, d\u00edas o a\u00f1os. Enga\u00f1ados por su espectacularidad, accidentes geol\u00f3gicos como el ca\u00f1\u00f3n del r\u00edo Colorado nos parece que debieron de existir desde siempre, cuando basta para su formaci\u00f3n unos pocos millones de a\u00f1os si el r\u00edo erosiona una o dos d\u00e9cimas de mil\u00edmetro por metro cuadrado cada a\u00f1o. El ca\u00f1\u00f3n del Colorado es, en realidad, poco m\u00e1s antiguo que la especie humana: la mayor parte se form\u00f3 en apenas cuatro millones de a\u00f1os, cuando la apertura del golfo de California hace cinco y medio permiti\u00f3 bajar el nivel de sus aguas. \u00bfY qu\u00e9 decir de algo tan sublime e inabarcable como un oc\u00e9ano? Pensemos en el Atl\u00e1ntico; hoy sabemos que la dorsal mesoatl\u00e1ntica separa Europa y \u00c1frica de Am\u00e9rica a raz\u00f3n de unos dos cent\u00edmetros y medio al a\u00f1o. Lo que quiere decir que hace 500 a\u00f1os, cuando Col\u00f3n descubri\u00f3 Am\u00e9rica, tuvo que recorrer 7&#8217;5 metros menos de oc\u00e9ano. Hace 15.000 a\u00f1os, cuando los primeros pobladores humanos llegaron all\u00ed, el Atl\u00e1ntico ten\u00eda 375 metros menos de anchura, mientras que cuando el g\u00e9nero homo apareci\u00f3 sobre la Tierra, hace 2&#8217;5 millones de a\u00f1os, ten\u00eda 62 quil\u00f3metros menos. Cuando el asteroide o cometa que acab\u00f3 extinguiendo los dinosaurios se estrell\u00f3 en el golfo de M\u00e9xico, este estaba 1.600 quil\u00f3metros m\u00e1s cerca de Europa. Y hace doscientos millones de a\u00f1os ni siquiera hab\u00eda un m\u00edsero charco de agua al que llamar Atl\u00e1ntico. Y doscientos millones de a\u00f1os son, como quien dice, poco m\u00e1s que un trienio en el expediente laboral de la Tierra.<\/p>\n<figure id=\"attachment_24596\" aria-describedby=\"caption-attachment-24596\" style=\"width: 576px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-24596\" src=\"http:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Atlantico-300x98.jpg\" alt=\"\" width=\"576\" height=\"188\" srcset=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Atlantico-300x98.jpg 300w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Atlantico-1024x336.jpg 1024w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Atlantico-768x252.jpg 768w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Atlantico-1536x504.jpg 1536w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Atlantico-2048x672.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-24596\" class=\"wp-caption-text\">Recreaci\u00f3n de la evoluci\u00f3n del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico: hace 200 millones de a\u00f1os (izq.), hace 65 millones de a\u00f1os (centro), actualidad (der.)<\/figcaption><\/figure>\n<p>Las enormes extensiones del tiempo geol\u00f3gico de miles de millones de a\u00f1os y la ubicaci\u00f3n de la humanidad como un brotecito apenas germinado del inmenso \u00e1rbol evolutivo son potencialmente peligrosas para las religiones basadas en un Dios que cre\u00f3 el mundo para solaz del hombre: \u00abY dijo Dios: \u00abHagamos al ser humano a nuestra imagen \u2013reza el vers\u00edculo 1.26 del <em>G\u00e9nesis<\/em>\u2013, como semejanza nuestra, y mande en los peces del mar y en las aves del cielo, y en las bestias y en todas las alima\u00f1as terrestres, y en todos los reptiles que reptan por la tierra\u00bb\u00bb. Y por eso algunos fundamentalistas b\u00edblicos, especialmente en Estados Unidos, quieren prohibir la ense\u00f1anza de todo aquello que nos ha permitido llegar a conocer la edad de la Tierra. Quiz\u00e1 nadie supo explicar tan bien y tan concentradamente ese peligro como Mark Twain, con su tersa y sarc\u00e1stica prosa: \u00abSi utiliz\u00e1ramos la torre Eiffel para representar la edad del mundo, la capa de pintura de la protuberancia que corona la cima representar\u00eda la porci\u00f3n que corresponde a la edad del hombre; y cualquiera se dar\u00eda cuenta de que fue por esa capa por la que se construy\u00f3 la torre. Imagino que se dar\u00edan cuenta, \u00bfo no?\u00bb.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-24600 alignleft\" src=\"http:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Lord_Kelvin-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"111\" height=\"148\" srcset=\"https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Lord_Kelvin-225x300.jpg 225w, https:\/\/www.rasc.es\/blogacademia\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/Lord_Kelvin.jpg 480w\" sizes=\"(max-width: 111px) 100vw, 111px\" \/>Lord Kelvin intervino tambi\u00e9n en la cuesti\u00f3n de la edad de la Tierra, buscando precisamente munici\u00f3n contra el darwinismo. Kelvin era un devoto cristiano \u2013de los de asistencia diaria a los oficios\u2013, y nunca vio con buenos ojos la teor\u00eda de Darwin. Siguiendo la idea de Helmholtz, Kelvin admiti\u00f3 que la edad del Sol pod\u00eda ser de entre 20 a 400 millones de a\u00f1os \u2013muy insuficiente en todo caso para que una ameba pudiera transformarse en un hombre\u2013, cantidad que fue rebajando en estimaciones sucesivas hasta dejarla en el orden de las decenas de millones.<\/p>\n<p>Ya fuera decenas o centenares de millones de a\u00f1os, eran insuficientes para explicar procesos geol\u00f3gicos o evolucionistas. Pero ni la f\u00edsica ni la qu\u00edmica conoc\u00edan a finales del siglo XIX ning\u00fan mecanismo de producci\u00f3n de energ\u00eda que fuera m\u00e1s eficiente y longevo. El final de esta historia quedar\u00e1 pues para la tercera y \u00faltima parte de esta entrada.<\/p>\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n<p>Antonio J. Dur\u00e1n, <em>El universo sobre nosotros,<\/em> Cr\u00edtica, Barcelona, 2015.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vimos en la primera parte de esta entrada, que los primeros c\u00e1lculos de la edad de la Tierra \u2013propuestos en los siglos XVII y XVIII- tuvieron argumentos m\u00e1s teol\u00f3gicos que cient\u00edficos. Sin embargo, a lo largo del siglo XVIII se empezaron a usar cuestiones f\u00edsicas adem\u00e1s de b\u00edblicas para establecer la edad de la Tierra. 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