El Parque de María Luisa, inaugurado en el año 1914, fue el primer parque urbano que se diseñó en Sevilla. Situado en el centro de la ciudad, la principal función de este jardín histórico y emblemático es ofrecer una zona de esparcimiento para la gente por sus atractivos tanto arquitectónicos como botánicos.
Con el objetivo de conocer en qué medida el Parque de María Luisa puede actuar como un refugio de polinizadores, hemos realizado un muestreo exhaustivo de los insectos que visitan las flores en este ecosistema urbano. Quisimos saber qué plantas son las más atractivas, qué polinizadores son los más frecuentes y cómo interaccionan ambos grupos de especies.
Después de más de 62 horas de muestreo realizados en distintos momentos del día a lo largo de todo un año, contrariamente a lo que uno podría esperar, hemos encontrado que en el Parque de María Luisa la diversidad de insectos polinizadores es alta. En total observamos 842 individuos de 45 especies de polinizadores visitando flores de 26 especies de plantas, la mayoría plantas ornamentales.

La abeja de la miel, Apis mellifera, fue la especie observada más común (26% de las visitas) seguida de la abeja del sudor, Lasioglossum politum (14%) y la abeja carpintera, Xylocopa violacea (12%), representando entre las tres más de la mitad del total de visitas a las flores del parque. Hemos avistado otras 18 especies de himenópteros, mayoritariamente abejas solitarias, y 19 especies de dípteros (tipo “moscas”). Las visitas por parte de lepidópteros (mariposas) y coleópteros (escarabajos) fueron mucho menos frecuentes.

Además, encontramos que hay polinizadores a lo largo de todo el año. La forma de la curva de riqueza de especies de abejas a lo largo del año es de campana, con el máximo de número de especies en el mes de junio; mientras que los otros insectos tienen una presencia más errática a lo largo del tiempo, con picos de máxima actividad en primavera y en otoño.

El conjunto de interacciones entre plantas y polinizadores se puede representar como una red bipartita. Bipartita significa que las conexiones se realizan entre dos grupos, nunca dentro de un mismo grupo, en nuestro caso nos referimos entre plantas y polinizadores. El número de interacciones por especie fue muy variable tanto en las plantas como en los polinizadores. Tal como se ilustra en la red de interacciones (Figura 1), tanto las especies de plantas como de polinizadores son bastante generalistas, es decir, que se relacionan con una amplia variedad de especies del otro grupo. De media, las plantas del parque fueron visitadas por 7 especies de polinizadores , 6 especies de plantas fueron visitadas por 10 o más, mientras que 8 fueron visitadas por 3 o menos. Algunas de las plantas que atrajeron a más polinizadores fueron el sauzgatillo (Vitex agnus-castus), el majuelo (Crataegus monogyna), la fotinia (Photinia serratifolia) y el árbol de Júpiter (Lagerstroemia spp.).

Los polinizadores, por su parte, visitaron una media de 4 especies de plantas distintas por especie. Solo 4 de ellos interactuaron con más de 10 especies de plantas distintas, mientras que 27 visitaron 3 o menos. Sin embargo, aunque la mayoría de polinizadores son generalistas, encontramos ciertas preferencias. Por ejemplo, los himenópteros preferían visitar flores amarillas y blancas, mientras que solían visitar con menos frecuencia flores rojas. Dentro de los himenópteros hay matices: las abejas solitarias visitaron muchas especies de plantas nativas con flores amarillas como la lechuguilla (Sonchus oleraceus) que crece de forma espontánea en medio del césped; mientras que los abejorros preferían posarse en flores blancas como las de la fotinia. La abeja de la miel, conocida por ser muy generalista, no mostró una preferencia clara por ninguna especie de planta o sus rasgos. Tampoco encontramos preferencias florales en ningún otro grupo de polinizadores.

Una particularidad de las redes entre plantas y polinizadores en general y que también se aprecia en el Parque de María Luisa es su modularidad. La modularidad de una red mide el grado en el que los vínculos entre especies se estructuran en subgrupos de plantas y polinizadores que interactúan más entre sí que con el resto de especies de la red. Para establecer un paralelismo, podemos imaginarnos que la red es una ciudad que se divide en barrios donde los vecinos se conocen mejor entre sí y visitan los comercios locales con más frecuencia que los comercios lejanos. Además, la población de cada barrio es distinta en tamaño y preferencias en el consumo. Así, en el parque, encontramos 6 módulos constituidos por una media de 4 especies de plantas y 8 especies de polinizadores, pero hay módulos grandes y otros muy chiquitos (Figura 2).

Hemos estudiado el Parque de María Luisa cómo si fuera un experimento, como si fuera una comunidad biológica sintética, puesto que la mayor parte de las plantas están cultivadas y la función de los polinizadores para estas plantas no es que se reproduzcan. Pero ha sido un estudio interesante que nos ha permitido aprender que la arquitectura de las redes de interacción planta- polinizador son similares a las que se dan en las comunidades naturales de alrededor. Podemos resumirlas en las siguientes características: una elevada diversidad de abejas solitarias, una actividad de polinizadores ininterrumpida a lo largo del año, una baja especificidad tanto por parte de los polinizadores como por parte de las plantas; no obstante, hay preferencias, puesto que se aprecian vínculos entre plantas y polinizadores más estrechos que otros.
El estudio de la red de interacciones entre plantas y polinizadores del Parque de María Luisa pone de manifiesto que este parque no es un simple jardín de plantas ornamentales, sino un refugio de polinizadores en el corazón de la ciudad. Incluso en entornos fuertemente antropizados, la presencia continua de polinizadores y la compleja red de interacciones con las plantas que vistan revelan que en estos espacios verdes urbanos existen procesos ecológicos muy ilustrativos.
Vayan, observen y disfruten.
Para saber más:
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Trillo A, D Ragel-Celdrán, FP Molina y M Vilà (2026). Year-round pollinator visitation of ornamental plants in Mediterranean urban parks. Insect Conservation and Diversity. https://doi.org/10.1111/icad.70057 |