Enrique Cerdá Olmedo: la ciencia al desnudo

Se ha ido un gigante de la ciencia, al que despedimos en la intimidad, como él quería, rodeado de familiares y amigos, académicos y discípulos, mientras nos acompañaba la serena melodía de un violonchelo cercano

Además de disfrutar como alumno de las enseñanzas del profesor Cerdá en sus inicios, tuve la fortuna, muchos años después, de compartir con él –en su condición ya de profesor emérito– la docencia de una asignatura del grado en bioquímica cuyo objetivo era “integrar humana, intelectual y profesionalmente al futuro titulado en la sociedad”. Una de las actividades centrales consistía en la indagación y el debate sobre temas discutibles o conflictivos relativos a la incidencia social de la biología y la biotecnología. A diario, a primera hora, durante varios cursos, acudíamos a clase a debatir y razonar con los alumnos. Su agilidad mental desarmaba en segundos cualquier argumento contrario, por bien construido que estuviera. Podía no tener razón, pero siempre tenía sólidas razones, que exponía con voz potente y lógica imbatible.

Obituario completo en Diario de Sevilla

Suscríbase al boletín de la RASC
Reciba novedades, recursos y actividades directamente en su correo

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.

Más Noticias

Scroll al inicio
Ir al contenido